lunes, 24 de noviembre de 2008

El el maravilloso mundo de los Arcade (I)

Antes de que existieran los Metal Gear Solid, Final Fantasy y demás maravillas del panorama videojueguil, imperaba un género que hoy por hoy está casi olvidado, ¡los arcade!
¡Qué bella época aquella en la que la única preocupación en un videojuego era matar a todos los enemigos que aparecían en pantalla en lugar de tanta historia y tanta chorrada!

En esta ocasión os hablaré de un juego que merece un puesto en el ranking de los mejores arcade de la historia. Estamos hablando de Mercs, un título para máquinas recreativas que posteriormente dió el salto a MegaDrive, la consola de 16 bits de SEGA, y a muchas otras plataformas pero de forma menos relevante.

Corría el año 1990, Arnold Schwarzenegger llegaba nuevamente a los cines con Desafío Total (Total Recall), Janick Gers debutaba en Iron Maiden con No Prayer for the Dying y los videojuegos arcade estaban en pleno apogeo. En una época en la que el cine de acción disfrutaba de su mejor momento, Capcom decidió contribuir a la causa con Mercs, un título con el que esperaban suceder al famoso Commando.
Se trataba de un 'Shoot'm up' de estilo clásico en el que encarnábamos a un mercenario con la misión de rescatar al presidente de los EE.UU de un grupo de terroristas con afán de dominación mundial. La acción transcurría en Zutula, un país ficticio localizado en Sudáfrica que nos brindaba 6 pantallas de la máxima acción arcade en la que debíamos hacer frente a todo un ejército de terroristas, armados con nuestro fiel fusil y con unos niveles de testosterona sólo dignos de John Matrix (protagonista de la película Commando).
El argumento dotaba al juego de una calidad propia del cine de acción de la época -teniendo contigo a un Arnold Schwarzenegger, ¿para qué molestarse en llamar al ejército?-.
En nuestro afán por masacrar a las tropas enemigas, teníamos la posibilidad de empuñar diferentes e interesantes armas. En primer lugar estaba la ametralladora. Era el arma que venía por defecto y muy útil cuando la mejorábamos al máximo. También teníamos el lanzallamas, que abrasaba a nuestros enemigos con tan solo rozarlos (el arma más divertida). En tercer lugar estaba el arma láser, que lanzaba bolas verdes en un ángulo de 90º. Por último teníamos el lanzagranadas, especialmente útil contra vehículos.

Durante el transcurso del juego íbamos recogiendo diferentes objetos; medallas que aumentaban nuestra puntuación, cajas de municiones que mejoraban nuestras armas, bombas, medicinas y kits de vitalidad que aumentaban nuestra capacidad máxima de vida.
En esta versión para máquinas recreativas, podíamos jugar hasta tres personas encarnando a los diferentes mercenarios del grupo. Además de ello podíamos compartir los vehículos que les robábamos a los terroristas, una de las maravillas de la jugabilidad de la época.

Debido al éxito del producto, Capcom decidió en 1991 que era un buen momento para que Mercs llegara a MegaDrive, y fue así como los mercenarios más duros de la historia de los videojuegos hicieron su aparición en la videoconsola de SEGA.
En esta ocasión el juego contaría con importantes diferencias:
En primer lugar la calidad gráfica y de sonido empeoró, puesto que las máquinas recreativas estaban muchísimo más avanzadas por aquel entonces. En segundo lugar, se suprimió el modo multijugador, para que la consola pudiera procesar sin problemas el que, por aquel entonces, era uno de los juegos más espectaculares de la consola de SEGA.
Por otro lado, y de manera muy acertada, se añadió un modo de juego extra llamado 'Original Mode', en el cual llevábamos a cabo una auténtica campaña. La dificultad era enorme. Sólo teníamos una vida y ninguna continuación, pero la diversión radicaba en que, durante el transcurso del juego, íbamos reclutando a más mercenarios. Podíamos sustituirlos por el protagonista pulsando el botón Start y seleccionándolos en un menú. Además de ello, cada uno empleaba un arma diferente y contaba con unas características físicas propias, de modo que podíamos ir mejorándolos en función de nuestras necesidades.
Este modo de juego es, sin duda, lo que más llama la atención de Mercs y desde aquí os lo aconsejo a todos, no tiene desperdicio.

Hablando de la banda sonora, ambas versiones del título cuentan con la misma música. Se trata, posiblemente de una de las mejores bandas sonoras de la historia de los videojuegos aunque sea MIDI. La música acompañaba a la jugabilidad y hacía que por aquel entonces nos sintiéramos realmente en la aventura.

Para concluir os dejo un vídeo de la versión de MegaDrive esperando que a alguno de vosotros os haya 'picado' la curiosidad. Espero que os guste:

5 comentarios:

Roberto, Teodrak dijo...

Me quito el sombrero colega. Esas referencias de la época me han dado unas ideas para Streets of Rage.

Altheniar dijo...

que buena época en la que solo había que aporrear un botón (generalmente el rojo) y descuageringar el stik.

Ukio sensei dijo...

No, Félix. Que buena la época en la que un diseñador podía crear héroes sin miedo a los aspectos homoeróticos de los arios sobremusculados y semidesnudos.
Cuantas cosas habrán descubierto sobre si mismos gracias a ello los de mi generación.

Lanselor dijo...

gran entrada aunque no llegé a jugarlo nunca. ^^.

Bienvenido al mundo Blogero.^^

Jorge dijo...

Un gran juego sin duda. De lo mejor que se ha visto en Megadrive.
Está muy currado el análisis. Coincido con teo en que está bastante bien lo de meterle el contexto histórico.